domingo, 27 de mayo de 2018

Personaje 1


      Así que existía un colega que por las noches se despertaba, a eso de las dos con treinta más o menos, y como no tenía nada mejor que hacer se ponía a revisar absolutamente todas las historias de los usuarios que seguía para así no tener ningún circulo morado alrededor de la imagen de perfil de la gente, y esto lo hacía con el mero propósito de traer a primera plana dentro de su cabeza porque había decidido odiar a la gente, distanciarse de ella, y cuando él pensaba en ella se refería tanto a la gente en general como a ella, a quien él por algunos días o meses amó, o tal vez sólo horas, pero cree estar seguro de que la amó. Este tipo, quien hace poco más de un año, o tal vez más, o incluso si es que se lo piensa uno, no él, nunca tuvo su vida definida ni solucionada, y quizás el único momento en el que la tuvo solucionada fue cuando estaba en un estado de deposesión, es decir, vivía en un hogar que ni si quiera era un hogar y que no era suyo mientras vendía todo aquello que ya no le importaba o que creía simplemente iba a hacer polvo de gana hasta las dos hipotéticas generaciones luego de su muerte. A medida que él se acordaba de esto se daba cuenta de que ya debería de hacer una segunda desposesión con tanta mierda que había tenido acumulada desde que llegó a esa ciudad que tanto le desagrada, pero que en el momento en que pensaba eso no estaba seguro si es que valla de verdad la pena siquiera sentir desagrado por una ciudad tan insignificante y detestable, total, a fin de cuentas, en suma, sin importar qué, la ciudad seguiría decrépita como siempre sin hacer caso de lo que él piense.
      Este tipo de un metro setenta y seis de piel del color que tienen algunos caucásicos que no son precisamente blancos pero tampoco son precisamente morenos ni tampoco son lo que yo llamaría un cadáver, sino una combinación de todo eso. Si bien no tenía calva sí que tenía muy acentuada parte de su cabellera atrás por pasar tanto tiempo o sentado o durmiendo, o cuando estaba afuera, por apoyar su cabeza en el respaldar de las sillas o en las ventanas de los transportes en los que se movilizaba, torciendo su columna como siempre, y claro, luego quejándose de vez en cuando (por suerte sólo de vez en cuando) sobre algún dolor que por más que se estirara, girara o presionara no se iba, solo lograba escuchar el sonido de los huesos aparentemente acomodándose. Él había tenido una mejor figura que la que tiene ahora, una de la que varios le envidiaban y ahora él mismo se envidiaba, pero le echaba en culpa ese aumento de tejido liposo a la amabilidad ridícula de ese país cuasicaribeño que no se decide que es pero que de todas formas se siente orgulloso de no saber qué mierda es y promociona cualquier cosa se venga en mente en los spots publicitarios mundiales. Un país que, él pensaba, es absolutamente todo lo contrario de lo que dice ser, como si de Japón se tratase, pero no, compararle con Japón sería demasiado crédito, pensaba él, la única comparación posible que se podría hacer sin quitar el crédito bien merecido del resto de países sería con él mismo, hacer una comparación del país donde vivía con ese mismo país donde él vivía, de esta manera, intentaba argumentar él para sí mismo, se le podría denigrar más aún a esa masa de territorio repugnante cada vez más, y si bien se supone que esa asquerosidad iba a seguir siendo así de deplorable, recordaba él, no quiere decir que por simple compasión, o por aceptar que las cosas son así y ya, él no se iba a detener en mandar a ese territorio y todo lo que implicaba a otra galaxia, y pensaba que todos los demás países en vez de tener guerras entre sí deberían hacer un único proyecto multinacional en el que se mande a cada persona de ese país asqueroso a la galaxia más lejana que el presupuesto mundial lo permita, pero no solamente a las personas, también a la tierra, incluyendo los animales y obviamente las plantas. Básicamente todo cuanto había sido contaminado por la etiqueta nacional.
      Pero él sabía bien que esto no solucionaría los males del mundo, ni los suyos, simplemente daría un mundo menos sufrible a todos, incluyendo a los imbéciles que forman parte de ese Estado.
      También sabía que él estaba sólo, que no tendría el apoyo de nadie, y que sería muy complicado hacer tremenda hazaña por cuenta propia, así que mejor decidió volver a dormir porque ya había hora y media desde que se despertó, pero que no se dio cuenta en lo más absoluto. En los sueños aquel proyecto de gran admiración podría ser realizable, así que decidió soñar, y nunca más salir de ese paraíso.

domingo, 13 de mayo de 2018

Recordar lo que se podría entender de manera relativa como humanidad

Es recurrente referirse a "lo humano", el "ser más humano" en referencia a la sensibilidad, y a decir verdad sí creo que la sensibilidad debería ser algo en la prioridad de gran parte de las personas, tampoco me puedo poner autoritario y decir que todos lo deberían ser. Pero en definitiva al sensibilidad sí es algo a lo que se le debería dar atención, cuidarla y fortalecerla, no dejarla ir porque una vez que se le deja ir se dejará de estar consciente de las cosas que a uno le rodean.

Lo ser humano no debería ser centrado en un solo aspecto, o solo en 4 de cinco. La esencia o actuar humano debería no sentirse ni verse limitada, tiene que ser honesta consigo misma, tiene que se expresada de todas las maneras posibles, tiene que permitirte ser claro contigo y con los demás sobre lo que se siente o piensa, e incluso cuando a causa de esa honestidad pueda venir algún tipo de adversidad por creer que se ha expresado mucho o que se lo ha hecho de una manera muy directa, esas adversidades, que ya no serían vistas realmente como adversidad, harán/ían que uno se desarrolle más, se conozca más, se sienta más cómodo con uno mismo y con los demás también a la par.

sábado, 12 de mayo de 2018

What if as you're not taking time for yourself you're expecting others to take their time for you and when they don't you turn to desperation? Therefore, what if you just have to dedicate serisously time for yourself and not putting your eyes in others?

jueves, 10 de mayo de 2018

La muralla detrás de mis ojos

Veo al frente y sigo viendo claro
veo al sol y sigo viendo claro
aunque tengo que cerrar un poco los ojos
aunque no me duelan.

Si veo abajo a mis manos
si veo abajo a mis pies
si veo a la tierra
si veo a mi ataúd
no pasa nada, sigo viendo

Cubro mis ojos con mis manos
los cubro con mis brazos
los cubro con tus brazos
los cubro con las sabanas
y no logro imaginar nada que me ayude

Dos días han pasado desde que una de las varias partes de mi alma se ha ido,
dos días han pasado sin que la gente se diera cuenta, por más que quiera que se den cuenta
...
...
no puedo llorar
llevo dos días queriendo llorar y no puedo
siento una muralla detrás de mis ojos

domingo, 6 de mayo de 2018

No tiene porque ser solo en día de lluvia

Hay costumbres que se van adquiriendo por osmosis, tal vez porque la cultura del momento lo necesita o porque ya se hizo un uso que llegó al desgaste de una costumbre pasada.

Hay una costumbre en particular que quisiera pensarla como algo perteneciente a la modernidad porque esa es la impresión más fuerte que me da, pero no puedo estar seguro (y quisiera no estarlo) de que antes de los romanos sí existíamos los lobos solitarios, unos individuos que decidimos tomar la postura que nos correspondería por naturaleza, la del valor simple, la de uno solo, la del individuo, la de ti y nada ni nadie más.

Existen personas que buscan la felicidad porque está permitido pensar que la felicidad es posible de ser lograda mientras estemos en esta vida, en esta tierra, suponiendo de manera vaga que hayan más vidas y más planetas. Una felicidad que es pensada en un abstracto tal que no se tiene realmente una idea de cómo se quisiera estar en ese estado de felicidad. Creo que entendería sí esas personas que están en busca de la felicidad tienen en mente la simple felicidad que siempre han experimentado en los momentos alegres que han vivido, sin exigir una felicidad mayor...creo que entendería. La felicidad no necesariamente te hace sentir bien, es más te puede dar angustia, te puede dar "sobredosis", sí tomo en cuenta esto me sigue dando la impresión que todavía habría un número del 50 más uno que querría aun buscar la felicidad. Pero a pesar de que pueda sonar agradable tener una vida feliz...me daré el lujo de posiblemente contradecirme de manera deliberada y pensar que quienes buscan la felicidad de hecho tienen una expectativa, una en la que, sí bien está basada precisamente en las experiencias anteriores (que creo no necesariamente debieron haber sido alegres), el asunto es que sí tienen una expectativa. Es aquí donde a mi parecer nacemos los lobos solitarios humanizados, o por lo menos los de mí tipo.

Porque...¿qué tan solitario sería un lobo si es que este dijera que pertenece a esa etiqueta social de "lobo solitario"?, me da la impresión que lo único que está haciendo es cambiar del colectivo al que pertenece: de uno forzado, natural a uno libre, decidido. Puede ser que hayan varios lobos a los que les baste ese simple cambio de categoría de algo innato a algo decidido (adquirido, si es que se lo quiere pensar así también). Ese lobo se manejaría a si mismo en una ilusión que él decidió formar, una ilusión en la que no tiene porque pertenecer a una familia, a un grupo de amigos, a una institución, a un partido, al grupo de personas que hay en el mismo vagón en el que estás, ni tampoco pertenecer de manera real a la relación que otra persona ha formado contigo, incluyendo algún tipo de noviazgo desenfrenado super pasional en el que se está desbordando de amor lo suficientemente como para estudiar de manera minuciosa la vida del otro y por darse cuenta que la otra persona tiene un control descontrolado de su propia vida lo mejor será cortarle el cuello y botarle desde 70 pisos.

El lobo está consciente que estando en manada podrá sobrevivir mejor, comer mejor y tal vez sentirse hasta más saludable emocionalmente, pero al darse cuenta que todo eso está bajo la condición de que deba aceptar sin replica su posición jerárquica, su supuesto rol dentro de la manada, ya sea de simple cazador subordinado o de cazador líder de manada, este no se puede dar el lujo, que yo considero natural, de deshacerse de su rol, sin importar cuan tanto o menos importante sea este, y tampoco importa si ha sido un rol decidido por cuenta propia o impuesto por la manada. De este control descontrolado hablaba al final del último párrafo. El control, libertad o como se le quiera llamar de deshacer todo lo que se ha hecho porque se cree que ni tus acciones ni tu personalidad te define, que una simple vida humana (y no he pensado si también una no humana) es lo suficientemente compleja como para querer ser resumida o valorada en ese tipo de cosas cuantificables de manera cualitativa. Tal vez pueda ser útil para la ciencia el tener la capacidad de recordad así como de predecir, pero solo por capricho, porque se tiene la desesperación de no poseer ningún control.

Grito yo, ¿qué pasaría si la única manera de vivir el milisegundo fuera por la decisión nula? Es decir, lo más seguro es que la decisión que ha sido tomada haya sido la mejor siguiendo a la intuición, pero esa decisión nula da la libertad caótica y única de no haber base alguna en la vida de uno, que nada pueda entonces establecer bases de uno ni destruirlas porque no servirán en ese tipo de individuo. Este tipo de lobo solitario al que pertenezco o quiero pertenecer tiene un tipo de libertad caótica y de descontrol en la que no se sigue a la coherencia, sino a la simple espontaneidad, y por esto, siendo un resalte a la carencia de bases que (no) se observa, implica que este individuo tiene poca importancia por lo que él haga, o los demás le hagan hacer, ya sea pensado en pasado presente o futuro. Él simplemente está, no conoce una real diferencia entonces entre felicidad, tristeza, enojo, éxtasis, melancolía o cualquier tipo de emoción no descriptible que él jamás sentirá.

Estas son canciones que influyeron o pudieron haber influido en la escritura de este texto.

martes, 24 de abril de 2018

Colores invertidos

Un gran grupo de teclas negras y grises es apretado lanzando ondas electromagnéticas con un nivel de fidelidad envidiable, viajan en un espacio oscuro pero que por razones no explicadas, aunque sí explicables, veía en su existencia de manera ocasional destellos de luces de colores no definidos, algunos de ellos no parecían notarse tanto por ser oscuros, que abarcaban más espacio, y otros de colores más intensos y un tanto molestos que eran claros, y que no hacían un uso imbécil del espacio porque le causaba gracia cuando molestaba el “sight” de esas ánimas aparentemente perdidas que pasaban por ese páramo sideral, el páramo sideral se reía por ser llamado así cuando no había ninguna referencia que podía ser usada para considerarle algún tipo de planicie. Una de esas ánimas, a pesar de todo, se mantenía bastante seria porque se había encontrado con una caja negra emergente que le lanzaba ondas no electromagnéticas moradas, sino ondas análogas azules, de esas que ya no se solían recibir ni crear, esta ánima se detuvo de la nada que estaba haciendo para ahora sí estar consciente de su accionar vacío, de su nada, un nada que se le preguntaran que estaba haciendo sí podría responder sin remordimiento alguno que no estaba haciendo nada en absoluto. El ánima empezó a caer por debajo del nivel del páramo sideral, yéndose su cabeza cada vez más hacia atrás y dejando caer sus brazos hacia un adelante, arriba, atrás bastante relativo. Creó haber visto por algunos momentos un tipo de inframundo, pero le daba solo importancia cuando lo veía, una vez esa imagen salía de su vista era como si se hubiera olvidado de lo que entró en su “sight”. Finalmente este ánima seria empezó a reírse también al darse cuenta de que se estaba usando una palabra anglosajona en un micro cuento hispanohablante.