viernes, 29 de noviembre de 2013

Recuerdos

Recuerdo esos días en los que solía estar en la casa con un clima bien "brit" afuera, calentado con una estufa a leña, tomando un té o un chocolate o alguna bebida caliente sin necesidad que llegue a sudar, solamente para poder calentarme un poco y seguir haciendo lo que yo quería. Esos días en los que al estar en el colegio me reía muchas veces a carcajadas con mis compañeros y solíamos "lesear" un poco en las horas de clase, hablar por medio de papeles, hacer señas, preguntar que ibas a hacer en el recreo como si fuera la gran cosa y más encima muchas veces se terminaba hablando de alguna idiotez popular de YouTube o alguna novedad reciente.

Esos días en los que al despertarme en la tele estaba un noticiero que te levantaba el ánimo y no decían cualquier mierda que se le cruzaran por la cabeza, donde no gritaban y tenían un acento racional y aceptable. Y en esos mismos días al salir para subirse al auto de uno había que buscar la manera de descongelar la puerta y esperar a que se caliente un poco el motor, llegar al colegio e irse solamente a dejar la mochila al aula si es que estaba abierta, o sino aprovechar los 10 minutos restantes para buscar que amigos habían asistido al colegio, terminar lo poco que quedaba de una tarea, irse al locker y saludar a medio mundo que veías al subir los pisos, y al terminar de sacar las cosas ver hacia abajo, ver a todos del tamaño de soldaditos o peones si es que estaban parados en el tablero de ajedrez gigantesco.

Esos días en los que solía decir que ya me iba sin darme cuenta de lo que significaría para mí y para todas las personas cercanas a mí, diciéndolo inclusive en un tono alegre (vaya idiota). Esos últimos días de estancia allá que no los quiero volver a experimentar, días de angustia, nostalgía y depresión prematura, de lamentaciones, de no poder alcanzar a decirle adiós ni al más pequeño grupo de personas de miles que te vieron crecer, que te ayudaron a crecer, que formaron parte de tu crecer.

Quisiera vivir en esos recuerdos y alargarlos, cambiar el rumbo de las cosas, saborear cosas que mi lengua ya se está olvidando, oler flores y ambientes que mi nariz extraña, ver lugares, objetos y personas que hidrataban mis ojos, tocar lo que posiblemente nunca más volveré a tocar.