miércoles, 16 de agosto de 2017

Podrías...

Podrías irte a un rincón del mundo donde no jodas a nadie más y que por alguna casualidad o intervención divina en ese rincón haya setenta mil armas para que escojas con cual dispararte luego de haber estado una semna sin comer y haber escuchado reguetón a todo volumen, un volumen tal alto que te rompa los timpanos haciendo que sangres no solo por las orejas sino también por los ojos  y por qué no por la nariz igual. De paso podrías también dejar que el médico cirugano de ese rincón de cosa la boca para que ni tú mismo puedas escucharte decir tanta mierda ni te escuches gritando cuando te obliguen con una máquna a dispararte primero en los pies, luego en la entre pierna, luego en el estómago y finalmente en la cabeza.

Podrías. Tú verás si lo haces o no.