domingo, 10 de diciembre de 2017

Tha howm

A veces a uno le da la necesidad súper fuerte de salir de la casa, y se tiene la idea de que no vas a querer volver nunca, o porque ya te acostumbraste o porque simplemente quieres evitar sentirte encerrado tal cual jaula pero que por alguna razón uno suele estar de acuerdo. Es decir, los mismos colores, los mismos paisajes internos (porque hay que aclarar que hay varios paisajes internos buenos, buenísimos, de lugares que están por conocer), en muchas ocasiones hasta los mismos sonidos, mismos olores y todo lo mismo. Hasta mismas emociones. Entonces, claro, a uno le da esa necesidad fuerte de ampliar tu definición de hogar, subirte una vez más a esos no-espacios que te permiten llegar a nuevos no-espacios que de apoco transformas en espacios...o para hacerlo en palabras comunes: se toman buses, a los que uno les toma cierto cariño a pesar de estar llenos en muchas ocasiones pero en los que [idealmente] no estás mucho tiempo; cuando te bajas del bus te perdés en rincones que no conocías, y llegás a esos porque el GPS de tu celular no funciona bien, empezás a sentirte como extranjero pero de una manera confianzuda, total no te pasará nada. Nada hasta que llega un vagabundo de pocos modales que te pide una moneda y cuando se la das te pide todo el monedero (literalmente), así que te ponés en una postura de: ¿Quién te creís vos, weón negro conchetumare?¿Por qué mierda te voy a dar todo esto si es mío?¡Maraca negra culiá, vete!, y dejás de hacerle caso a su: ¡Que me pases las monedas, te digo, socio!. Pasa eso, te vas, y dejás de hacerle caso a lo que pasó, total, ya pasó y sabés que el negro no te sigue.

Lo interesante es que no te importan esos acontecimientos y seguís sintiendo a esas calles inclinadas de mierda como si fueran un pasillo gigantesco de tu hogar, hasta puede que lo sean.

Todo ese hogar labura para vos. ¿Hambre? Compráte un sánduche y una bebida energizante. ¿Descanso? Andate al parque y te sentás en lo que se te ocurra, no tiene porque ser una banca, que, por cierto, hay pocas. Hay poca oferta de bancas. En eso no me laburan bien.

Con tal que tengás unos cascos que te aislen de lo demás, podés hacer de ese lugarcito donde te sentaste tu nuevo cuarto. Hasta podrías andar en boxer y musculosa pero los vecinos te harían un quilombo.

De todas formas, que es lindo ampliar tha howm of uan.