martes, 24 de abril de 2018

Colores invertidos

Un gran grupo de teclas negras y grises es apretado lanzando ondas electromagnéticas con un nivel de fidelidad envidiable, viajan en un espacio oscuro pero que por razones no explicadas, aunque sí explicables, veía en su existencia de manera ocasional destellos de luces de colores no definidos, algunos de ellos no parecían notarse tanto por ser oscuros, que abarcaban más espacio, y otros de colores más intensos y un tanto molestos que eran claros, y que no hacían un uso imbécil del espacio porque le causaba gracia cuando molestaba el “sight” de esas ánimas aparentemente perdidas que pasaban por ese páramo sideral, el páramo sideral se reía por ser llamado así cuando no había ninguna referencia que podía ser usada para considerarle algún tipo de planicie. Una de esas ánimas, a pesar de todo, se mantenía bastante seria porque se había encontrado con una caja negra emergente que le lanzaba ondas no electromagnéticas moradas, sino ondas análogas azules, de esas que ya no se solían recibir ni crear, esta ánima se detuvo de la nada que estaba haciendo para ahora sí estar consciente de su accionar vacío, de su nada, un nada que se le preguntaran que estaba haciendo sí podría responder sin remordimiento alguno que no estaba haciendo nada en absoluto. El ánima empezó a caer por debajo del nivel del páramo sideral, yéndose su cabeza cada vez más hacia atrás y dejando caer sus brazos hacia un adelante, arriba, atrás bastante relativo. Creó haber visto por algunos momentos un tipo de inframundo, pero le daba solo importancia cuando lo veía, una vez esa imagen salía de su vista era como si se hubiera olvidado de lo que entró en su “sight”. Finalmente este ánima seria empezó a reírse también al darse cuenta de que se estaba usando una palabra anglosajona en un micro cuento hispanohablante.