miércoles, 26 de septiembre de 2018

Lo único peor que la sociedad que puede existir para mí, es la puta familia. La amistad no vale la pena ser catalogada pues no se sabe de dónde viene, no existe por razón aparente, porque nada tiene razón ni aparente ni real ni subjetiva. El amor es una cosa que nunca conocí y el sexo una cosa a la que a esta altura le menosprecio a pesar de nunca haberlo tenido.
A la gente vieja se le ha dado demasiada esperanza de vida que no necesita, la gente vieja es el mal de  la existencia, es el mal de la conciencia, el mal de la vida en la que no se sueña, de aquél estado donde todo se cuestiona, en contraparte a un sueño donde aceptas todo por menos que tenga sentido.
Maldigo a los que han tenido y tienen sueños lucidos porque han matado la mejor versión de sí mismos, es que nadie conoce, esa que nadie merece conocer y que nadie puede conocer.
Maldigo al equilibrio y la necesidad que se vio de hacer cosas para poder sobrevivir.
Maldigo a la vivencia y a la supervivencia.
Maldigo a la empatía que resulta nunca existió.
Maldigo a la indiferencia que a fin de cuentas terminó siendo nada, una idea que nada daba y que nada tenía.
Maldigo a las personas que miran al cielo y ven las estrellas, a quienes buscan unicornios y a quienes unen a la gente, así como a aquellas que las separan. Maldigo a los que deciden vivir en este planta que de ser mío no haría nada y me lanzaría de un acantilado para que este puto planeta y todo el universo dejen de existir.
Si de algo sirve el tener unido el cuerpo y el alma, es que si el cuerpo se muere, ojalá el alma también. Pero como no existen esas cosas...todo da todo, y eso es lo triste.