sábado, 9 de marzo de 2019

la realidad ideal de la idealista realidad

Sueños, dejá-vus, imaginación. ¿Realidad? Es curioso que la realidad, que tan distante se le puede sentir del plano ideal, casi onírico, sea fuertemente conformado por estos tres elementos que sé se pueden resumir en una sola categoría que no la tengo clara. Solo para que quede claro los repito: sueños, dejávus, imaginación. Y es que cuando es tan fuerte la presencia de alguno de estos elementos, cualquiera de estos, no hace falta que sean los tres en simultáneo, la realidad se tambalea, se duda sobre la realidad, se cree que es demasiado como para ser cierta, pero si esa sensación realmente vale la pena entonces yo no me detendré a pensar en serio sobre la naturaleza de lo que pasa. Es mejor asumirla. Si es que es gratificante, pues sentiré placer. Si es que es agonizante, pues sentiré desesperación. Siempre en su estado más puro dentro de lo humanamente comprensible. Son estos sueños, las fantasías las que permiten que la realidad siga en pie, que la realidad pueda seguir pretendiendo que se aísla de lo ideal.

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Ella estaba acostada en su cama, de lado, con la mirada perdida en algún punto entre la cómoda y el ropero del fondo. Hacía un clima templado, solo con tener la ventana abierta bastaba para que el aire entrara gentilmente refrescando la habitación. Con una musculosa y un short, ambos de color celeste pero en diferentes tonalidades, ella lograba que se haga poco contraste con el color de si piel clara, no lo suficiente como para perderse en las sabanas de un naranja ya gastado que si mal no recuerda ella las tenía desde que cumplió los cinco años de edad. Casi por el tiempo en el que se mudaron de casa, fue una mudanza que se podría llegar a creer que tuvo su propia personalidad, una despiadada a todo esto, una a la que poco le podía importar la dificultad de volver a crear lazos sociales cálidos una vez más, con la condición importante de que ya no se tienen fuerzas para decir hola a nadie más que se cruce frente a ti y te sonría amablemente cuando no tienes a nadie a quien llamar a las siete de la tarde.
Gira su cuerpo sin intención para ver el otro lado del cuarto, la otra pared, se ve un mini estante donde ella mantiene sus bienes de entretenimiento, su pequeño Netflix de todo, piensa ella fugazmente, aunque sabe bien que no está pagando ninguna mensualidad para tener lo que ya tiene, a menos que los hubiera adquirido hace poco con una tarjeta de crédito, o se lo haya comprado a algún amigo a plazos porque ya no lo quería pero no necesitaba el dinero co urgencia tampoco. Tiene un Netflixero muy pequeño en comparación a lo que ella quisiera tener, una idea de querer tener que funciona por comparar los netflixeros de otras personas, tanto en la realidad como lo que ha visto en papel y pantalla.
Hace un ruido al principio con una intención de hacer notar a quien sea que le pueda escuchar por ahí cerca que ella sigue viva, casi como un grito, pero cuando sale es demasiada la flojera que ha acumulado por estar en la cama que su grito se ahoga rápidamente pero gana un poco de intensidad solo para botar todo el aíra que tiene dentro de sus pulmones, es ligeramente prolongado. Con este sonido de parecer agónico logra volver en sí misma un poco para cerrar su grito de notoriedad con un gemido que le hace memoria de cuantos días lleva sin tocarse. En realidad no son días pero siento podría ser un buen momento si lo hago ahora, o tal vez en otro momento, ya he pasado en la cama y no lo he hecho, no quiero pasar más tiempo en esta solo por dedearme, además. Le surgieron unas ganas curiosas de verse en el espejo del baño de visitas, a pesar de que tenía su propio baño personal.
Al salir al pasillo alcanza a ver la pecera de esfera con los dos pecesitos azules y negros iluminados por la lámpara del alumbrado público que queda justo al frente de la ventana de la sala
...
Los tambores parecieran sonar al ritmo que los juegos pirotécnicos suenan en el cielo negro. Ya va quedando la Nuba de azufre que toma un color rojizo por el sol que se está aproximando. Personas sentadas en bancas en un estado de alegría  provocada por una sensación similar a la que se tiene cuando te quedas mucho tiempo escuchando una canción que te agrada que eres capas de escucharle varias veces en media hora si que te incomoda y cuando se deja de escuchar uno sigue en el plano de esa canción creyendo que en efecto la vida sí puede llegar a ser una película a pesar de todo. Esa misma sensación que se ve en ellos a través de su mirada la tengo yo en mi mirada cuando veo los pedazos de basura que han quedado de un día tan largo
All of what is going to be told now happened in a night when three video games were played on a personal smartphone and an episode of South Park was seen. It is not recommended to do so.

Not really being sleepy enough to have one's eyes closed, yet lazy enough to not move to much when wanting to jerk off, and as for that, staying in one of the most weird limbos there has ever been experienced by a human being, only the oneiric heat of the bed spreading into the rooms airspace. My whole body now was covered by an untouchable mantle that separates me from the outer, real world.

Already with my left hand in my wee I started to fall asleep without having conscious or logic dreams. I couldn't dream of anything sexual.

Mouths being opened, closed, showing its teeth and tongue make me understand people art talking, but I can't understand then per se. Narrow streets made out of carton, people of paper, faces of cubes, of triangles.

My hand is still in me wiener but I've lost most of my sensory capacity, I don't feel it. I move my hand and press a bit to see if it's still there. It is, not so hard but still standing, which amazes me considering how dreamy I already was, and by the fact that I could have sworn plenty of minutes passed already, I must have to been amazed.
Regreso a ver a la parte de abajo del puente desde donde estoy sentado en un parque cercano, el sol ilumina como lo hace en verano pero sin ser tan hostil y forzar el uso de protector solar. De todas formas lo debería usar. La sombra del puente se ve gentil, combina con el agua que pasa por debajo, tanto de la sombra como del puente. Un viento ligero hace que mi consciencia tome 13 años en un cuerpo al que solo le quedan cuatro años para cumplir un cuarto de siglo. Al ver la orilla del frente se superponen casas simples y agradables con edificios altos y asombrosos. Se confunden bicicletas, rollers y patinetas con Audis, Paganis y Lexus. De cualquier manera el ruido no molesto de las ruedas pasando por la calle que tengo atrás mío se mantiene sin importar lo que esté intentando ver del otro lado Del Río.

Cierro mis ojos para poner mi cabeza apuntando al cielo, pretendiendo que veo dragones naranjas y morados en un cielo de un celeste profundo que se acerca bastante al rojo de un jean que vi hace unas pocas horas vestir a una chica de chaqueta amarilla y polera verde. Los dragones van jugando al son de la música de una casa cercana que se va metiendo cada vez más en mi mente al tener mis ojos internos fijados en la danza de la pareja de dragones, una danza en la que no quieren toparse, solo quieren sentirse, quieren tocar una gaita con el viento que generan juntos al pasar cerca de sí. Sus escamas de flores, de ramas, se van sacando, dejando una lluvia ligera de pétalos y trocitos de eucalipto perfumando así todo el río. Aun con los ojos cerrados veo a lo que no se entiende si es pueblo o ciudad para dar paso a un escenario gigante de piso de roble barnizado.
Con una lámpara en el techo que prende a una bombilla de luz cálida mi cuarto todo se ilumina. Mi cama tendida me sostiene a mí y a mi computadora que sirve como estereotípica, no se le hace caso a la radio estéreo don bajos dedicados que tengo en el mueble de al lado. Desnudo de la cintura para abajo tengo mi celular en mi mano mientras veo un vídeo que encontré en Xvideos que me llamó la atención por su título de tendencia incéstica. La canción de The Moth & The Flame que suena en los parlantes de la MacBook me ambientan a un videojuego en el que la protagonista no es una chica semimarginal con talento para la fotografía quien puede retroceder en el tiempo, el protagonista soy yo, un chico con la manía gustosa de imaginarse todo cuanto viva como si fuera parte de una película juvenil alegre creada por productores de 30 años de edad. Al ver como el hombre del vídeo hace una llave sexual a la chica, la típica de los vídeos porno en donde la mujer tiene las piernas levantadas, llevadas hacia sí misma y atrapada por los brazos del hombre que le sujeta tanto los brazos como su cabeza, en posición vulnerable. No logro sentir la vulnerabilidad placentera que sufre la chica quien gime entrecortadamente al tener dentro de ella misma ese pene grueso y largo, digno de un vídeo porno gratuito. Me jalo y recubro mi pene con mi mano extasiado por la canción desentonan con el vídeo rudo. La sensación de tranquilidad que llevo desde hace dos o tres días se afianza. Cuando logro eyacular no pienso realmente en la bella chica acorralada, ni en el dominante y poderoso chico que está debajo de ella, pienso en la canción que acompaña a la toma de mí en contrapicada a una altura mayor de la que el techo lo permitiría.
Cuando me parece ver un teclado de portátil al frente mío en esa pared de madera cubierta por los olores de una pintura es cuando caigo en cuenta de la presencia de la sombra de tu mano, separada de tu cuerpo pareciera ser. Aunque lo que dices y no entiendo va de acuerdo a los movimientos que haces con tu mano, la sombra pareciera tener vida propia, algún tipo de esencia superior a la tuya y a la de la persona que tienes al frente tuyo. Será porque me das la espalda, veo tu sombra y escucho tu voz, no pudiendo engañarme como sí lo haces a tu compañero, creo es demasiado llamarle compañero, hasta podría ser tu novio, yo no lo sé, no pretendo saberlo, la persona que te acompaña simplemente, a quien mientes.

Tu sombra es un reflejo de lo que es en realidad tu cuerpo, tu voz escuchada desde atrás, sin la decoración de tus labios y tus ojos hace que pueda sentir como eres en realidad. Como no tiene sentido que cuando estás sola y regreso a verte se alcanza a ver la pantalla de tu celular con bastante claridad. Te preguntaría...no. Te diría que si no quieres que un extraño veas lo que haces entonces encárale, ponte de frente, porque así le podrás mentir mejor, disuadir mejor, pero lo más importante es que no le vas a dejar ver la pantalla de tu celular y como vas pasando idioteces de tu línea de tiempo de facebook, si es que eso es lo que estás haciendo, solo alcancé a ver que tenías la pantalla de tu celular a una vista fácil mía.

Intentando perderme en la historia del libro que leo escucho como el hombre que te acompaña alza la voz -¿porque quiere que le oiga o porque quiere hacerse notar no solamente por ti sino a los demás?- hablando sobre la injusticia de las nacionalidades, o como estas importan poco y todos se rigen por necedades generales. O algo parecido. Yo solo les quiero dejar de escuchar haciendo que la cerveza no solo sé quede en mi estómago, hígado y garganta, sino que también pueda subir a mis oídos para dejarme sordo, reducir mi burbuja sensorial ocasionalmente interrumpida por los colegas de compromiso que uno adquiere cuando se entra a un local de bebidas o comidas, e me refiero a los tipos que te preguntan si quieres gastar más dinero, o que te hacen sentir más cómodo dejándote un sack por cortesía de la casa. En realidad es bueno que existan estos colegas pagos. Ojalá existieran también en el mundo social delicado de la comercializad local, ósea, que no sean exclusivos de servicios colaterales, atención o sexo. Que existan y puedan ser comprados por el mero deseo de querer tener uno para sí mismo.

Pensaba moverme de asiento a uno que no me hiciera parecer tan aislado, pero estando acompañado falsamente de un libro y cuatro caras, teniendo algunas más ojos, más bocas e incluso más caras que la cantidad de cuadros que se alcanzaba a ver, no me invitaba a moverme.
Por atrás escuchaba como a la mujer a quien había visto al entrar luego de haberme dado una vuelta de niño que recién entra a una fiesta de adolescentes, alargando el trayecto para tomar el asiento que tenía pensado. No sería justo, debo decir, que esto lo hico con total intención, sino que estaba en busca de alguien, una persona, otra mujer, no la misma que estaba sentada en la barra. Por atrás lograba escucharte decir que eras de Florida, diciéndolo con un tono tal que parecía que no podía ser más obvio, como si te ofendiera que se te hiciera esa pregunta, no fue en el mismo tiempo, pero sí en la misma situación en la que cuando dijiste Florida me acordé de Andrew Cunnanan, de su baile en un traje de cuero sintético rojo, o cuero plástico, moviendo sus brazos de un lado a otro en el aire mientras daba la ilusión de que movía su cadera. Entonces entendí lo que era Florida. Lo entendí mal, lo sé, pero no me importaba mucho.
Ya tenía el libro cerrado cuando una colega paga ruta y de un delineado de mi gusto me dijo que había una persona que, era a quien había esperado, a quien no vi apenas había llegado yo, pero a qué sí había visto cuando estaba alistando su mesa. Ella era no solo una colega sino una persona que ofrecía su compañía, sus palabras, su creatividad, su ocio, su ser social a quien sea que quiera aceptarlo, no de una manera tan despreocupada como si de una puta se tratase, y si lo hubiera sido no importaba. Fue. Es ella quien me anima la tarde, la noche, y por ende todo el día.

No escribiré sobre ella pues quedamos que cuando una persona se siente bien no puede escribir, que no existe un artista conforme, escritor conforme con su situación pues si los hubieran, su escritura sería como leer estados de facebook en el 2010.

Fue una pena despedirse pero se entendía que querías tu espacio, tiempo, compañía con la persona de tu elección, y no con alguien a quien reci´ consiste "de la nada".

Estoy en un bus luego de haberme confundido de punto cardinal, disimulando mi confusión con un descanso en una banca de dos pisos, sí, de dos pisos, porque otra forma de llamarle sería errónea.

En el bus, no tan apretado como yo esperaría, te veo al frente mío, no delante mío pero sí en ese espacio que yo considero como frente mío. Estoy seguro de haberte visto verme primero, cuando te sorprendí desviaste la vista moviendo toda tu cabeza, por las doudas, par dejar en más claro que estabas nerviosa, que no querías que te haya visto con tus ojos clavados en mí, me pregunto porqué...me pregunto un poco, no micho, me da risa, fue historia, que nos hayamos visto tanto tiempo a los ojos directamente, que mi corazón se haya acelerado tanto que tenía ganas de decirte que estaba bien mientras tocaba tu cara y te besaba sin importar la multitud enlatada que había en el vagón. Eran demasiadas miradas que, tardía y nerviosamente pedí tu  numero. Para ser honesto quería cojerte, verte desnuda, pero si tú no lo deseabas no iba a imponer nada. Algo pasó, o muchas cosas nunca pasaron en realidad que cuando te expliqué que me llamabas la atención y que quisiera tener tu número pusiste una cara de repulsión, confusión. No entendí si dijiste que no me conocías o si no me entendías. Pero dijiste no, era lo que bastaba para que vuelva a la cotidianidad ya cómoda gracias a la persona que me hizo sentir cómodo luego de mucho tiempo, que no fuiste tú, obviamente, pero fue grato que por tu presencia haya sentido e imaginado tantas cosas.

A todas las personas mencionadas, en especial las que no tienen nombre y que no me hablaron. Gracias por haberme hecho imaginar.
I was walking in a corridor at night with the lights off, just not feeling lost because of the brightness reflected in the walls by a far lamp, and not feeling lost in existence because of the belly ache I had exactly when realizing it was a long corridor, and that I would feel better if there weren't ant light, just me an my sense of an endless corridor. Because I was thinking that if I went through it looking for an end and eventually wouldn't find one I'd make an analogy of my life with it. So my problems would be solved without having the need of knowing what were they, they, as if THEY were people. So when I stopped having my bellyache I thought for a second that indeed people may be my problem, and that I should just. Get rid of them, but I'd feel worse when realizing that my anger, sadness and anxiety wouldn't go away, because a simple outside person wouldn't have the power to mean that much in my life. They should not mean shit in my corridor, they're not event the floor, because on the floor I step, I don't step in them, I don't want to and I don't need to, they're something behind these walls I can barely see and more than see, feel.

This darkness makes me feel quiet as long as the silence is kept and no other person appears. As long as I don't have the need to remember anyone, and if I do, I'll remember that person as a little joke that tried to be nice to me who knows why the fuck. Who knows how many lies have that person told me when I was blue...there's no need for blue when all is dark, no need for yellow, no need for nothing. And it's funny to think that black may be the complete emptiness of colors but also the total fusion of all of them.

I know I'm already out of the corridor but still keep walking in it. It doesn't have an exit, I haven't stepped in another room but I'm free. I'm in an alley.

No need to break free.

Just to break.

Or Just to free.

It is to break what is free.
*a complete fucking order of everything*
~~then we can crater chaos~~

Que exista un control o reacción, tal ve situación o desorden de tipo parecido a los homrmonales, endopáticos, químicos cuando se tiene un reconocimiento de la sociedad, sea tanto de manera positiva como negativa, es decir, la necesidad de formar parte de esta, y la satisfacción que da, por otra parte también está el asco que da pertenecer a esta. Entonces cuando existe un fenómeno o situación simple, al ver los síntomas, se podría, por decir, establecer parámetros aproximados de la presencia de estas sustancias en la gente.
La idea también de satisfacción o de realización cuando se hacen procesos que ya se consideran normales pero que no son nautralez, tal como la mejor amistad, la búsqueda de amistad, búsqueda de amor, sensación de amor multiple, etc. Formación de una familia. Culminación de un proceso de aceptación o rechazo social.

Entonces la sociedad, la idea de esto, no es algo natural sino que una mera acción química.

Fuck it.

Ahí se podrán tomar medidas para la creación de un caos.

Porque resulta que la falta de control actual ah permitido demasiado orden deliberado.

domingo, 13 de enero de 2019

Mi amiga a quien no quiero perder.


Hoy me voy a topar con Maridaniela, no es realmente hace mucho que no le veo pero sí es una persona a la que me da gusto hablar y tocar cuando se está con ella. Ha decir verdad, no me acuerdo muy bien cómo nos conocimos pero creo que poco importa, seguramente habrá sido en uno de esos cafés nuevos que se abrieron como hace cuatro o seis años en los barrios periféricos al centro de la ciudad. Esos cafés ya estaban abarrotados y no se podía tener ninguna tranquilidad, de todas formas la gente iba ahí para sentarse en alguno de esos asientos de diseño simple, y que son solo cómodos por los primeros 45 minutos, además que te calientan el trasero y te lo hacen sudar, sin mencionar que algunos no tienen espaldar, porque se ven más bonitos. Es por todo esto que hubo gente que decidió crear cafés con el propósito de película de los cafés, no el sentido de mercadeo industrial de abarrotar cada puto metro cuadrado del local y dar bebidas sobrevaloradas que no tienen nada de nuevo. Sí, seguro en esos cafés que valen la pena le conocí a Maridaniela. Pero se supone que poco dice el lugar donde uno conoce a una persona acerca de esa misma persona. Maldición, es difícil no enamorarse de ella, pero también de alguna forma me enseñó que no hace falta enamorarme de ella para poder disfrutar su compañía, es una persona que incluso en una discusión no cambiarías el momento por estar con otra persona, pero de todas formas no te duele cuando le dejas, es alguien que sí vale la pena ser llamada amiga, una amiga que me respeta pero también me abraza, besa, golpea y acaricia con sus dedos cuando cree ella que es el momento oportuno, que es simplemente cuando ella quiere. Yo por el contrario me dedico a expresarle todo cuanto pueda con mi mirada, y en ocasiones, claro está, igual con mis manos. Pocas veces nos hemos besado, pero no como pareja, simplemente lo hemos hecho como personas que se estiman demasiado y que se tienen presente mutuamente, pero no por amor de pareja, sí por algún tipo de amor, ahora que me detengo a pensarlo, sólo que se me ha hecho tan común que ya no sé bien cómo llamarle, y es que creo que cuando ya vives algo en el día a día, se te hace cotidiano, y ya no te das cuenta que en realidad no es algo común para los demás, no te hace falta llamarle por algún nombre. Me acuerdo de una vez que yo estando bajo un sol extremadamente fuerte, caminando por un barrio que desconocía, o que en ese momento no le reconocía, veo a unas pocas decenos de metros una figura que se acercaba rápido, pero yo ya estaba insolado, mi visión estaba poniéndose borrosa y no tenía energía ni ganas de seguir parado o caminar. Había llegado a ese barrio pareciera que por un instinto de supervivencia de mi subconsciente luego de haber salido de la galería donde estaban expuestas mis fotografías ganadoras de un premio de hace dos años, con el único detalle que ya no sabía que tenían de simpáticas, llamativas, sugestivas ni buenas en lo más mínimo esas fotografías. Dentro de mí ya había renunciado a su autoría, eran de alguien más, de una versión pasada de mí, pero en definitiva no me pertenecían a mí, no en mi versión actual. Caigo al suelo que le siento suave, le siento como si fuera una cama abrigada de la que te tienes que levantar pero estás con flojera. Solo escuchaba en el fondo de mi cabeza, en la parte de atrás, una voz que decía la misma palabra cada vez más fuerte y con más angustia, eso era lo único que reconocía, lo fuerte de la voz y su angustia. No veía nada ya. Soñaba como estaba siendo levantado de ese infierno por una figura vestida con una gabardina de desierto negra, su cabeza cubierta con una capucha que se extendía hasta sus codos, no tenía rostro, pero su cara era de color blanco, sentía como me acercaba a su pecho. Tenía miedo de lo que estaba pasando. Al tener mi cabeza apoyada en su brazo izquierdo podía ver lo que había detrás. Era una ola de plasma llena de colores, pero la forma en que se movían los colores era espeluznante, parecía como si los colores de una Matrix se hubieran roto, pero no se mezclaban, se sobreponían, parecían papel celofán o gelatina, se creaban colores nauseabundos, demasiados para poder procesarles con tranquilidad pues se movían muy rápido. Esa persona en la gabardina de desierto negra y de cara blanca, una cara sin ojos, boca ni orejas, solo con un bulto en la mitad que era lo más parecido a una nariz pero no tenía fosas nasales. Me lleva lejos de esa plasma multicolor, me aleja demasiado rápido, tanto que siento mis ojos se van a salir, quiero cerrar los párpados pero se me hace difícil, sólo logro que me salgan más lágrimas y la visión se torne borrosa por estas. Suena un pitido bastante agudo que a momentos pareciera ser un grito desesperado, uno de esos que te desgarra pero sientes que no debes ignorarlo porque significa que alguien está buscando ayuda, me quiera mover, sabía que había alguien que estaba pidiendo ayuda y que no tenía mucho tiempo. Dejo de sentir la gabardina en mi cara. Ahora es el momento de levantarme, pensé, para ayudar a quien sea que esté gritando, pero cuando me levantaba sentía un peso en mi pecho, fue entonces que la vista se me fue poniendo clara, más blanca logrando ver la misma silueta que la persona de la gabardina, pero se me hizo familiar. Maridaniela vivía en ese barrio, me auxilió, llamó a emergencias pero sabía tenía mucho tiempo bajo el sol, o por alguna razón ella lo sentía, me dijo en otra ocasión. Hizo que un auto parara para llevarme al hospital, dijo que a pesar de encontrarme con los ojos cerrados cuando estuve botado en la calle en el auto tenía la vista perdida, muy parecido a como la tiene un ciego, solo que mis ojos no estaban tan abiertos como cuando se tiene la vista perdida, parecía que mi cuerpo estaba luchando por vivir pero mi mente quería irse ya. Maridaniela estaba llorando en mi pecho mientras estaba conmigo en la camilla cuando me trasladaban a la sala de emergencia. No me quería dejar, y es algo que no entiendo hasta ahora, cómo es que conociéndome tan poco en ese entonces se preocupó tanto por mí. Le quería decir algo para tranquilizarla mientras ella levantaba su cara y me miraba, me agarraba mi cara con sus manos refrescantes y yo veía como los enfermeros movían algunos de sus brazos para que la gente se aparte del camino, supongo, alcancé a ver un niño en los brazos de su madre, él me miró sin expresión, pero mi miraba atentamente. Vuelvo mi vista a Maridaniela porque ella me sacude logro decirle que ya estoy aquí, no hace falta hospital, estoy en un preocupado. Ella se ríe pensando que era una broma pero en realidad no podía hablar bien, solo me limite a descansar mi cabeza de nuevo mientras con mi mano derecha cubría su mejilla sintiendo sus sonrisa con mi pulgar y sus lágrimas con el índice.

Sonrío mientras veo mi vaso de té frío. ¿Tanto te hice esperar que te pones a llorar?. Levanto la cabeza y ya ha llegado ella, solo que no sé bien de qué habla. Se acerca a mí, primero con su mano para limpiarme la mejilla esté despejada. Sí sé que puedes hacer las cosas sin mí, me dice, me mira fijamente a los ojos y me río un poco nerviosamente a lo que ella me besa esta vez en la boca. Siento que mi mano derecho alcanza una de sus manos. Nos reímos, se sienta. Se quita un abrigo ligero y levanta la mano para llamar al mesero.

Ella es una amiga a quien realmente nunca quisiera perder.

miércoles, 9 de enero de 2019

a possible dessert headache

Un Volkswagen Käfer que va a más de 170 kilómetros por hora, una mosca que a pesar de la velocidad sigue jodiendo y cuando se abre la ventana sale volando, se marea, siente que va a morir, no pasa nada, solo es el cambio de velocidad.

El Käfer sigue yendo a velocidad alta, pareciera que es trasero que se mueve a la velocidad de una cowgirl, un trasero que se mueve por sí solo y sin la necesidad de motivación de otro trasera, ni de senos, ni de bolas, ni de penes ni de vulvas, se mueve por sí sólo y porque sí, porque a pesar de no tener cerebro, ese trasero de Käfer cree que es mejor hacer las osas por uno mismo antes que motivarse por los demás y que los demás te den placer.

Obvio que dentro de un trasero también hay gente, en especial un argentino, o alguien que pretende serlo al escuchar electrotango, pero a este tipo no le importa conducir, no le importa nada conducir, solo va sentado porque ser robó al tecnología de un Tesla. Va hablando con la pareja que tanto odia,  o al menos imagina la conversación, su parte es en voz alta, la de su pareja queda solo en su cabeza, y cada frase más que es dicha pareciera por momentos ser real, tanto que a veces se intimida a sí mismo y tiene que mirar a los pocos alrededores del Käfer para asegurarse que no está ahí ella ni nadie que le pueda decir a ella todo lo que él está diciendo.

Ese Käfer pasa cerca de un cañón, y en uno de los bordes de ese cañón hay una piedra, esa piedra había sido dejada ahí por un viajero errante que no tenía cosa más divertida que mover piedras para que la gente creyera que estas se muevan solas, a lo que el Käfer está pasando cerca del cañón el supuesto argentino toma el volante y grita ¡Cambiá la música, forra hija de puta!, a lo que él cree que su pareja le va a pegar, aunque ella, insisto, no está ahí, se asusta y mueve todo su cuerpo, incluyendo el volante, cuando quita su mano derecha del manubrio para ponérsela frente a su cara, también presiona el pedal del freno, así que se va hacia adelante, presionando el voto de piloto inteligente y desactivando ese modo. El auto ahora está a completa disposición de él, y de la física, claro está, o por lo menos parte de ella.

Su Café (me refiero al puto Käfer) se da la vuelta en su lado derecho, gira rápido, va dando varias vueltas en campana, se acerca al cañón, el tipo no grita, solo llora en llanto.

El Cafeína se detiene al borde del cañón tal como en película, y en sus cuatro patas, digo llantas, el tipo sigue en llanto, pero ahora sollozando, dice que todavía le ama. Todavía te amo, no me dejes. Se baja del VW y el aire le refresca la mente.

El viento hace que vire su mirada de manera que no le entre arena a los ojos, su vista se desvía justo a la piedra. La única piedra que hay en todo el paisaje. Pero él no la distingue como piedra, la de la impresión de ser un cadáver con ropa kaki.

Él grita un sonido de dinero en caja registradora para llamar la atención del cadáver color kaki, no le hace caso así que se acerca más...a, sí, el cadáver está del otro lado del cañón, no de su lado. Se encuentra en trance, cree que el universo del desierto le está dando un mensaje. Se acerca al cadáver kaki para poder asistirle, o por lo menos para saber qué es. Cuestión de tres pasos antes de que pise en el vacío y caiga. Rápida. Splash. Kaput. Muerto.

Una cajetilla de tabaco está en su cabaña, viendo carreras de Nascar en alemán. Por el calor está tomando un té frío, un poco de leche para que no se sienta tan extraño el desayuno de este tipejo, o como es cajetilla, femenino, esta tipeja. A fin de cuentas que no le importa su género a la cajetilla, porqué habría de importarle, piensa mientras se le está describiendo, y empieza a cuestionar su propia existencia mientras un auto en la pantalla se da la vuelta, tiene un accidente, se vuelca en su derecha al girar bruscamente sin sentido. Le llamaría la atención esto si es que no hubiera sido por la mosca que entró a su cabaña y quiso volar cerca de su vaso de té frío con leche, por torpe la cajetilla quiso ahuyentar a la mosca con la misma mano en la que tenía el vaso, y sin soltar el vaso, así que riega casi la mitad de toda esa refrescante bebida. La mosca se sale con la suya y vuela hacia el techo.
La cajetilla enojada, quema uno de sus tabacos ya quemados hasta su primer cuarto. Va hacia la cocina para buscar el trapo, pero no está segura si sigue ahí o si lo dejó afuera. Tomando una toalla se seca lo que se mojó en la mano, lo de la ropa no importa, total no va a salir a ningún lugar. Se acerca a la ventana y ve en el porche (no sabe si llamarle así a la parte delantera de una cabaña, usualmente lo asoció con casas de campo, no con cabañas metidas en medio del desierto) ve en el porche el trapo, la mopa, para tener una idea más clara, el trapeador, esa palabra buscaba, la cajetilla y yo. Se le baja la ira y sale al porche para agarrar el trapeado, cuando levanta la vista ve a lo lejos el Käfer, bastante destrozado, y más cerca que el Käfer ve la piedra.

Tengo que seguir moviendo la piedra, esas cosas no se mueven solas...qué digo, ¡se mueven solas!

Entró a la cabaña de nuevo, toma su sombrero de ala ancha y se dirige a la piedra, el auto no importa.

Le palpita la cabeza que no tiene, supone que por el calor, debió sacar el turbante en vez del sombrero de ala ancha. A medida que se acerca a la piedra siente un olor a té con leche, es la bebida en su ropa que se está evaporando. Ese olor le va quitando el palpitar extraño de su cabeza, pero igual recuerda cómo fue toda esa escena ridícula de intento de ahuyento a la mosca. No sabe cuanto tiempo pasó pensando en eso pero ya ha llegado a la piedra.

La cajetilla alcanza a ver el cadáver en una parte del cañón, no en el fondo, simplemente una parte del cañón, en la pared, una de esas como protuberancias que tienen las paredes de cañón. Salida me parece que son.

Le pesa la cabeza. Solo se quiere echar.

Cae rápidamente luego de acercarse al vacío. No hay dolor, obviamente no habrá dolor si es una puta piedra. Por suerte la piedra no obedece a la física y llegó al otro extremo del cañón, aplastando así al cadáver, la sangre tampoco obedeció a la física y no se desparramó por el suelo. No hay rastro alguno del cadáver, ahora hay solo una piedra. El olor sigue ahí, seguro, así que la cajetilla piensa. Hay un cadáver color kaki en el cañón. Vuelve a su cabaña. Piensa o se pregunta que habrá sido todo ese grito que había en la tele cuando estaba intentando ahuyentar a la mosca, y de nuevo no sabe cuanto tiempo pasó pensando en eso que llegó al VW Käfer del otro lado, pero ahora no está roto, está como nuevo, hasta sin polvo de desierto. Al entrar en el auto, que por cierto, está bastante fresco, el cañón se vuelve una carretera.

Acelera titubeantemente por la recién aparecida carretera.

La mosca en la cabaña se ha tomado todo el té frío con leche, le da un brainfreeze pero sigue tomando hasta volverse una cucaracha del tamaño de una persona, pero se para como un humano, no como una cucaracha, y le ha salido un pantalón de tela, una camisa y una corbata roja que está suelta.

El Nascar sigue pero la pantalla se cambia a Bloomberg.

Las acciones de Lucky Strike han caído. Raid se declara en quiebra.

Ya es de noche, mejor apagar la tele.

Hoy fue un día y mañana no sé.

lunes, 7 de enero de 2019

Comentarios de medio tiempo sobre The People V. O.J. Simpson - American Crime Story.

[por el bien de la espontaneidad y la verdad este texto no ha sido editado a pesar de haber terminado ya la primera temporada. Sin embargo me tomo la libertad de corregir que existe una segunda temporada, y aparentemente una tercera en planificación]

He llegado solo hasta la mitad de esta serie de temporada única, o al menos eso es lo que me parece a mí y es que basado en un juicio real debería ser complicado que tenga la de temporadas. Pero tratando de poner en pantalla por lo que estoy escribiendo,  la serie producida por FXP, que si no me equivoco es la misma que hizo la serie de hasta ahora 3 temporadas, de casos criminales ubicados en Minnesota hasta al menos la segunda temporada. FXP hace buenos trabajos en lo que respecta a casos criminales inusuales. Si en Fargo se tenían historias de implicación criminal que llegaban a ser ridículas, pero de una seriedad y planificación espontánea (por decir) bastante alta, en The People V. O.J. Simpson - American Crime Story, que de ahora en adelante se acorta a ACS por optimización de caracteres, es una muestra creería que lo más cercana a la realidad de un mediados de la década de 1990 en EEUU que pareciera en muchos sentidos ser todavía 1970 inclusive. Seguro será necesario leer el libro al que se hace referencia en la serie, y en el cual esta está basada, pero llega a asombrar como los casos de racismo todavía se hacían presentes en el año que yo nací, mismo año en el que O.J. Simpson aparentemente era la estrella de la NFL más reconocida, admirada, respetada y de seguro una de los mejores pagadas, si es que no era la más.

En lo personal creo que el título debería ser American Crime Story - The People V. O.J. Simpson. Que te enseñen una aparente indiferencia y alta burocraticidad (si es que tal palabra existe) de la California de 1990, en donde se asume que O.J. cometió el delito por el que es culpado simplemente por no preguntar como fue efectuado, que te muestren el descontrol de una celebridad dentro de su hogar, gritando, insultando, ordenando a todo mundo mientras se supone que él se fue criando en ghetto durante su infancia pero, tal como diría Darden, se convirtió en blanco, que durante una persecución a alta velocidad en una autopista californiana con una celebridad amenazando a todo un sistema policial y judicial con matarse a sí mismo con una pistola apuntando a su cabeza, que por el hecho de ser perseguido se vuelva de nuevo un negro y deje de ser blanco...es como si toda la ficción estadounidense, o por lo menos la de Hollywood, mostrara cual es su fuente, su fuente real de comportamiento. La ficción que genera Hollywood por entretenimiento deja de ser ficción cuando uno se detiene en casos como el mostrado en ACS.

La volatilidad entre el poder, la constante presencia de la emoción por encima de la supuesta racionalidad humana, y, es más, la lucha para que la racionalidad surja entre todo ese caos social, es lo que sentí se puede ver hasta la mitad de ACS.

De todas formas, me queda la duda individual-personal de si sería posible apreciar algún tipo expresión que se hace en la serie en cuanto a una naturaleza ya netamente social del humano, expresado en el lado acusador de The People, en contra de un caos emocional-político-idealista del Dream Team, que en tal caso le queda bien el nombre.


jueves, 3 de enero de 2019

(i guess) this might suit for today

Un estéreo que se siente roto por no reproducir el mismo sonido por ambos canales, y por eso olvidarse cuál es el sentido del sonido en estéreo. No tener ningún mal en la noche pero sentir que hace falta algún mal porque en el resto de días y noches sí lo ha habido, pero luego de algunos pocos días ya no sentir angustia, y la última vez que pasó la sensación de desconocer la angustia fue cuando el tiempo estaba siendo perdido en un bucle de diversión simple, de poco esfuerzo y de poca recompensa, pero diversión a fin de cuentas.

El mundo se va cayendo desde que yo decidí acordarme que se va cayendo, pero ya poco va importando, es más, la caída hace que la brisa refresque lo poco que le va quedando de vida a todos, y el ruido del viento en las orejas hace que el ruido de las pisadas, de los gritos, de los llantos, sean reducidos, que pasen casi desapercibidos, y sólo el espacio entre estos es escuchados.

Si estuviéramos en capacidad de registrar, grabar, documentar lo que es pesado por una persona, seguramente saldría un audio con una sobrexposición de sonidos, no sé si overlapping sea lo mismo que yuxtaposición, aunque el primero suene más contemporáneo y made-out-of-marketing en comparación a la idea filosófico-tradicional de la segunda palabra, entonces...uno puede imaginar lo que se ha vivido en un tiempo del día vivido en el que habían tres personas, siendo uno mismo la tercera persona (o primera si se desea), el "uno" soy yo así que YO me acuerdo de lo que hablamos y recreo lo que yo pensé en ese momento, lo que pensó ella y lo que pensó él. Todo al mismo tiempo, en unísono, en disfonía, y cada cosa en claridad.

A buzz sounds near my bed and speakers bring me to a year past where I lived but that I didn't know, a year that is recorded in my life calendar but with events that have not been lived by me.

Un cansancio que sale de la mera presencia del cansancio y no por acciones agotadoras, ni por gente agotadora, ni un entorno aburrido, aunque el entorno sí sea aburrido.

Hogares construidos para mantener el silencio, el silencio se puede mostrar como la mayor muestra de confianza, pero en la pantalla he visto que mientras más incomprensión hay en un hogar mayor es la confianza, y la gente se disculpa por sus errores apenas unos pocos segundos después de haber ofendido de la manera más desgraciada (y envidiable) posible a su cercano. But hey, it doesn't really matter now, does it?

Mi mundo se puede caer cuando me doy cuenta que mi caos es bastante similar al desorden de otra persona, y es raro encontrar un espejo individual, hecho de un individuo, en el que te sigues mirando y sintiendo en la otra persona pero no quieres tocar el espejo, solo te quedas mirando al espejo mientras este te mira y te va respondiendo a lo que tu vas diciendo.

Maldita sea la hora en la que crearon las ventanas internas. Supongo que cuando fueron inventadas sí fue en efecto alguna hora pero en la actualidad ya sería cosa de minutos. No me imagino, o la asumo, la angustia que se sentirá en el futuro cuando ya no sea dicho "maldita la hora" sino "maldito el minuto" o "malditos los minutos".