sábado, 9 de marzo de 2019

la realidad ideal de la idealista realidad

Sueños, dejá-vus, imaginación. ¿Realidad? Es curioso que la realidad, que tan distante se le puede sentir del plano ideal, casi onírico, sea fuertemente conformado por estos tres elementos que sé se pueden resumir en una sola categoría que no la tengo clara. Solo para que quede claro los repito: sueños, dejávus, imaginación. Y es que cuando es tan fuerte la presencia de alguno de estos elementos, cualquiera de estos, no hace falta que sean los tres en simultáneo, la realidad se tambalea, se duda sobre la realidad, se cree que es demasiado como para ser cierta, pero si esa sensación realmente vale la pena entonces yo no me detendré a pensar en serio sobre la naturaleza de lo que pasa. Es mejor asumirla. Si es que es gratificante, pues sentiré placer. Si es que es agonizante, pues sentiré desesperación. Siempre en su estado más puro dentro de lo humanamente comprensible. Son estos sueños, las fantasías las que permiten que la realidad siga en pie, que la realidad pueda seguir pretendiendo que se aísla de lo ideal.